Liderazgo

 

Empresa

Una empresa es la suma de;

  • los recursos materiales,
  • los recursos financieros y
  • los recursos humanos.

 

Es decir, la suma de las personas que las dirigen y/o trabajan en ellas.

La competitividad de las empresas y de las organizaciones exige unas buenas competencias directivas por parte de los líderes de los equipos humanos.

 

Las herramientas al alcance de un líder para incrementar la competitividad de su empresa o organización son las siguientes:

 

  1. Incrementar al máximo la producción, con máxima calidad y mínimo coste.
  1. Practicar un marketing novedoso y agresivo.
  2. Minimizar los gastos financieros.
  3. Optimizar las condiciones con los proveedores.
  4. Vender al máximo precio que permita el mercado.
  5. Minimizar los costes de personal y maximizar la productividad.
  6. Invertir en I+D+i para no perder terreno frente a la competencia.
  7. Invertir en capital intelectual.

De estas 8 herramientas, la que ha demostrado ser la más efectiva con mucha diferencia es la octava: Aprovechar el capital intelectual y la capacidad creativa del personal.

 

Sólo existe un elemento cuya capacidad es indefinida y puede crecer enormemente sin incrementar los costes: Los recursos humanos. Su capacidad depende de la motivación. Y la motivación depende, en gran medida, de las competencias directivas del líder.

Necesidad de liderazgo

Cuestión de personalidad

Podemos distinguir, en la sociedad, tres tipos de personas: las que nunca jamás se plantean ni tan siquiera sugerir a los demás qué es lo que tendrían que hacer, las que siempre saben lo que deberían hacer o haber hecho los demás y las que son capaces de interactuar con quién haga falta para buscar las mejores alternativas a los problemas a resolver.

Si eres del primer tipo, te va que te digan qué tienes que hacer. Si eres del segundo tipo de personas, tienes tendencias déspotas y autoritarias y deberías renunciar de entrada a ser un buen líder de nadie. Ninguno de los dos debería aceptar nunca un cargo de responsabilidad directiva. O no ser que previamente hagáis un reciclaje profundo de vuestras respectivas personalidades.

Solo si perteneces al tercer grupo tienes la personalidad adecuada para ser un buen líder. Pero, para asegurarlo, te conviene que estudies los conceptos y las metodologías de las competencias directivas.

La necesidad de ser dirigido

Todos necesitamos que alguien nos dirija cuando estamos en una de las siguientes situaciones:

  • Estamos en un terreno (o tema) totalmente nuevo y desconocido.
  • Conocemos el terreno (o tema) pero nos falta información crucial para tomar la decisión adecuada.
  • No nos falta ni información ni conocimiento pero no dominamos a fondo las competencias o habilidades necesarias para aplicar la decisión que vemos que corresponde tomar.
  • Queremos contrastar nuestra solución con personas que, a nuestro criterio, podrán ratificar nuestra decisión o demostrarnos que nos estamos equivocando.

Liderar vs gobernar

"El rendimiento de una organización está íntimamente relacionado con las formas de interacción de los equipos que la componen", señala Ken O´Donnell, consultor internacional, en su obra Valores humanos en la empresa. Y podríamos añadir nosotros: el rendimiento de un equipo está íntimamente relacionado con las formas de interacción de la personas que lo componen. Porque, como remarca el propio Ken O’Donnell: "la esencia del trabajo en equipo radica en el entendimiento de la dinámica de las relaciones humanas y la forma como nos tratemos".

Gobernar es dirigir a golpe de mandatos, decretos y reglas. Dictar, desde las leyes y normativas establecidas y de la supuesta sabiduría superior, qué es lo que debe hacerse. Liderar es gozar de la confianza de un equipo o colectivo humano para –a sugerencia y petición de ellos—dialogar y determinar qué es lo que debe hacerse.

Para gobernar hay que disponer de un ámbito de poder en el que sea imperativo que los gobernados escojan entre obedecer o asumir el castigo correspondiente a la desobediencia. Para liderar hay que gozar del reconocimiento de los liderados de ser poseedor de un carisma personal y una autoridad basada en alguna clase de excelencia (de la moral, de la inteligencia, de la creatividad, de alguna habilidad particular o conocimiento específico).

 

El liderazgo en el reino animal

Es un hecho que la supervivencia de un grupo social de animales depende en gran manera del éxito de sus líderes. Vale la pena, pues, observar que soluciones adoptan algunas especies.

Durante largos años se ha tenido interés en proporcionar una mirada totalmente sesgada del liderazgo en el mundo animal con el interés espurio de justificar un modelo de organización jerárquica de las sociedades. Se nos ha puesto como modelo el sistema de los primates superiores de los babuinos, orangutanes, gorilas y chimpancés con el argumento de una mayor proximidad a nuestra subespecie. Seguidamente daremos una visión antropoformizada del comportamiento de algunos animales sociales en el tema del liderazgo d grupos.

Los gorilas, por ejemplo, son proclives a aceptar a un macho dominante como jerarca de la tribu (compuestas normalmente por menos de 50 ejemplares). Suele ser un gorila de los que llamamos “espalda plateada” por las canas debidas a la madurez de edad que le adornan. Los “espaldas plateadas” toman todas las decisiones, median en los conflictos, deciden los movimientos del grupo, llevan a los demás a sitios donde alimentarse y toman la responsabilidad de la seguridad y el bienestar del grupo. Tienden tendencia a monopolizar las relaciones sexuales con todas las hembras de la tribu y se han visto casos en que al reemplazar a un macho alfa muerto o derrotado, el nuevo macho dominante mata a las crías recientes del macho anterior. También es conocido que, cuando un macho “espalda negra” cree poder ganar en fuerza física al macho alfa gobernante, lo reta a luchar y que el gorila vencedor suele respetar al vencido que, a su vez, muestra inmediata sumisión para la buena convivencia futura.

Los orangutanes se comportan de manera muy similar y recurren a veces a la violación de la hembra para lograr la reproducción, pero, a diferencia de algunos humanos, nunca hieren ni maltratan a las hembras violadas.

Pero existe un primate superior, el bonobo (también llamado chimpancé pigmeo) que no se organiza jerárquicamente con machos dominantes. Son genéticamente tan afines al hombre como sus congéneres de mayor tamaño pero, a diferencia de ellos, detestan la agresividad y buscan la superación de los conflictos a través de las relaciones sexuales, totalmente desinhibidas y promiscuas.

Los bisontes norteamericanos tienen un líder al que siguen ciegamente y su organización social se asemeja en mucho a las sectas. Todos van al unísono pero si el líder sucumbe la manada se queda desorientada y sin saber qué hacer.

Los lobos cazan y se defienden de sus enemigos en manada y distribuyen sus presas de manera equitativa. Son monógamos y es frecuente que el liderato lo otorgue la manda a una pareja de macho y hembra reputados por su mayor experiencia.

Los grupos de elefantes suelen ser liderados por la elefanta mayor. Las hembras cuidan de las crías de manera colectiva y los machos suelen ir en grupo aparte siguiendo el rastro de sus familias.

Las bandadas de aves migratorias no tienen un líder único. Son muchas las aves que alternativamente van presidiendo el vértice de la típica formación en V que adoptan.

Las manadas de ciervos carecen de líderes y deciden en grupo si hay que permanecer o huir y cuál es la dirección de huida más ventajosa.

En los grandes bancos de peces se ha comprobado que los líderes que les guían sus trayectorias son los individuos mejor alimentados. Ellos son la garantía para el colectivo de saber dónde hallar comida y de rápidos reflejos para escaparse de los depredadores.

Los delfines viven en comunidad, sin líderes establecidos, y cada uno se cuida a sí mismo pero se protegen en grupo y se auxilian cuando cualquiera lo necesita.

Las hormigas y las abejas productoras de miel son todas obreras sin jerarquías y se coordinan perfectamente entre ellas para llevar a cabo el trabajo del grupo en equipo cooperativo. Son un ejemplo para el estudio científico de la inteligencia colectiva y han sido fuente de inspiración en la construcción de robots autónomos.