Emociones inevitables

Las emociones son inevitables

 

No caigas en la ingenuidad de creer que puedes anular o inhibir el arranque de tus emociones. Las emociones son cambios fisiológicos de tu cuerpo que son activados de forma automática por el cerebro emocional (el sistema límbico). Se disparan sin que puedas impedirlo. Cuando se produce una reacción instintiva en el cerebro reptiliano, el sistema límbico despliega los cambios corporales que se supone que servirán para prepararte para afrontar con éxito las acciones derivadas del estímulo recibido. Por ejemplo: si avistas un animal peligroso que crees que te va a atacar, el instinto de supervivencia provo-cará que el sistema límbico acelere el ritmo cardíaco para bombear más flujo sanguíneo, contraiga las venas para subir la presión arterial, vierta cortisol y adrenalina a la sangre para aumentar la tensión de tus músculos. Todos estos cambios de tu cuerpo van en el sentido de dar velocidad a tu huida.

 

Cuando, unas milésimas de segundo después –pero no antes--, estos cambios serán detectados por las capas superiores del cerebro, tendrás la conciencia de estar experimentando la emoción que llamamos miedo. Podrás recurrir a tu cerebro ejecutivo (lóbulos prefrontales) para frenar las acciones iniciadas (pongamos por caso que adviertes que el peligro era una falsa alarma), pero no has tenido ninguna posibilidad de impedir que la emoción se haya iniciado. Tu única opción consiste en concentrar tus esfuerzos en limitar su duración mediante las capas altas de tu cerebro.

 

En consecuencia, no es mal consejo decirte que disfrutes y alargues todo lo que puedes las emociones positivas y procures frenar lo más rápido que puedas las negativas. Y deja de caer en la ingenuidad de creer que eres inmune a determinadas emociones. Solo los psicópatas pueden presumir de tal cosa.